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 “Fue muy agradable admirar las obras de Susana Pazos. Son delicadas y sutiles, con un “aire japonés”, muy placenteras de ver y seguramente también para ella, muy placenteras al pintarlas.
Nos acercan a los ritmos de la naturaleza y alivian el estrés de la ciudad. La paz está presente en sus pinturas que son ideales para ayudar en una meditación o para aclarar la mente “.
Mirta Herrero. Periodista de Arte. 
24 de junio de 2011

“Hay una exposición muy buena de Susana Pazos en la Biblioteca Nacional. Una artista que yo no conocía y que me deslumbró con su obra. Me hace acordar mucho a Alejandro Sirio, Jorge Larco y todo ese grupo de grandes pintores e ilustradores de las décadas del 20 y del 30 en Argentina.”
Ignacio Gutiérrez Zaldívar. El Arte de los Argentinos. 
Canal ATC. Bs. As. 24 de agosto de 1999.


“Sin llegar al estilo ingenuo los óleos de Susana Pazos parecen escaparse de un cuento de hadas: figuras planas iluminadas con colores claros, en prolijos contornos, internan al observador en un mundo irreal, casi idílico. Un mundo despojado de choques, de agresividad, un universo que rescata lo esencial de lo humano.”
Diario El territorio. 
Posadas, Misiones. Mayo de 1986.

“Argentina pero a todas luces enamorada de la vida típica de Guayaquil y de nuestro país, Susana Pazos presentó una delicada muestra de su capacidad artística. Sus paisajes de paz, así calificados la crítica, revelan una visión armónica y plácida de nuestro mundo“
Ignacio Carballo Castillo. Revista PARATODOS . 
Guayaquil. Ecuador. 25 de junio de 1978.


(Imágenes de la Exposición de la artista plástica Susana Pazos que se realizó entre el 21 de Junio y el 3 de Julio de 2011 en Módena Design )

“Son tan rigurosos, límpidos y lineales los paisajes de Susana Pazos que nos saben a planos de ingenieros o arquitectos. En ellos, todo, hasta lo más mínimo, está perfectamente delimitado y terminado. Las líneas simples y marcadas son las que denuncian cada detalle, cada objeto, cada cuerpo. Ellas perfilan sin complejidades, ni rebuscamientos cada volumen, dándole su correspondiente valor. Ellas son las que estructuran la obra, la sostienen y la afirman como columna vertebral.”
Diario El Telégrafo. 
Guayaquil. Ecuador. 16 de julio de l978.

“Susana Pazos es una observadora tenaz que llega al lienzo con una delicadeza muy personal, con una contención y una sobriedad encantadoras. Como que la fuerza de nuestro paisaje y la incandescencia de nuestra atmósfera se aquietaran al pasar por su sensibilidad y todo en el cuadro trasuntara calma.
Un lenguaje de acentos tranquilos, de colores claros, de texturas leves, para conseguir esa transparencia, esa ingravidez y ese “apenas tocar” característicos de su trabajo “.
Zalacaín. Diario El Telégrafo. 
Guayaquil. Ecuador. 28 de octubre de 1979.


“Es pues una obra angélica, la de Susana Pazos, una obra que sosiega y contenta. Cada obra es una cuidadosa sonata que nos acerca a la tierra vista con ojos buenos, a las perspectivas del litoral y de la sierra, a los campos, suburbios, orillas y pueblos. Cada cuadro está perfectamente desarrollado y meditado. Aligerando los colores, sabe armonizarlos creando una atmósfera de iluminación suave, de discretos destellos, una atmósfera que es conseguida en base al hábil escalonamiento de los colores y las zonas, que surgen nítidas hasta el fondo, que se pierde atrás, pero que no se diluye”
Luis Martínez Moreno. Diario El Telégrafo. 
Guayaquil. Ecuador. 8 de diciembre de 1980.

“Susana Pazos, pintora argentina, que vivía desde hace algunos años en Guayaquil, regresó a su patria. Mientras estuvo aquí, desarrolló una labor artística eficaz y constante, pues, cada año, en distintas ciudades del país exponía sus cuadros, que merecieron la atención de la prensa. Por encima de sus afanes de “ama de casa” no le dio un instante la espalda al arte y con mano sutil y liviana, sin vehemencias ni sacudidas violentas, estampó un mundo transparente, no exento de solidez”.
Diario El Telégrafo. 
Guayaquil. Ecuador. 15 de febrero de 1981.